jueves, 28 de enero de 2016

Entrevista a Ángel Zapata

Entrevista a Ángel Zapata, escritor

"Me angustia la indolencia 

respecto a la tiranía y la barbarie"



Estamos acostumbrados (léase, si procede, 'adocenados') a analizar desde las pautas aprendidas. Pero ¿qué ocurre si nos encontramos con que el discurso lógico se quiebra? ¿Cómo nos adentramos en una narración que dinamita lo establecido y propone un orden distinto, que habla en otro orden de cosas, con un ángulo de contrapunto, sin mapa y con el concierto de lo intuitivo? Ocurre el estupor. La extrañeza. Pero también la hendidura que recuerda que la servidumbre no se impone, se acepta. Estupor, extrañeza. Después, la franca alegría de lo otro siendo, de veras, otro.  De todo esto sabe mucho Ángel Zapata (Madrid, 1961), maestro mayor del relato. Imprescindible su última propuesta, 'Materia oscura' (Páginas de espuma).


martes, 8 de diciembre de 2015

ÉRASE CARMEN MARTÍN GAITE


Érase Carmen Martín Gaite


                                                          
Dedicado a la emperatriz de los vencejos


Érase una mujer de gesto sufrido y sonrisa de hada, de mirada encriptada y manos de partitura, que quebraba las maneras con el detalle insólito. Érase una escritora en búsqueda sostenida que miraba por la ventana de un paisaje que hizo suyo, una escritora que convocaba la complicidad de cuantos se acercaban a sus historias y que consiguió convertir su literatura en estado y geografía, en cuerpo y ánimo. Érase Carmen Martín Gaite (Salamanca, 8 de diciembre de 1925- Madrid, 23 de julio de 2000).

Lo suyo, su vida, sus textos, son ‘El cuento de nunca acabar’. Cuento, no tanto como género sino como esencia, fuera, acaso, su modo de estar en la vida. Cuento como narración oral. Leer a Carmen MartinGaite es, más que leer, escuchar. Algo sucede en el modo que tiene de ir zurciendo con palabras sus historias. La convención de la escritura, esa distinción sutil que por darse en diferido tras la previa reflexión le confiere un correcto acabado, se permuta en Martín Gaiteen la frescura y cercanía de la oralidad, sin perder por ello una humilde elegancia en las formas.
La figura del narrador se disipa, y uno siente que quien le está contando aquello es ella misma. Cada autor con vocación de clásico lo es por su impronta única, tan personal. Martín Gaite hace posible el don del acompañamiento, de hacerse presente –y casi corpórea- cuando uno la lee. Y, sin embargo, no dictamina, ni enjuicia, ni limita. Porque es un ser fronterizo. Entre el sueño y la vigilia, entre la denuncia y la comprensión, entre la terneza y lo severo, entre lo hermoso y lo descarnado, entre lo público y lo férreo de su intimidad. Entre ella y el otro, la palabra.

martes, 17 de noviembre de 2015

ENTREVISTA A ÁNGELES CASO


ÁNGELES CASO

“Escribes por poner un poco de orden 
en el caos”





Tres hermanas. Tres mujeres que comparten el cuidado de su padre, de su hermano –a la deriva en la resaca del alcohol, que hacen la casa y zurcen las camisas. Tres escritoras que en la intimidad de la cocina se participan sus inquietudes literarias, y se acompañan en sus historias. Tres. Charlotte, Emily, Anne. Brontë de apellido. Ángeles Caso ha querido acercarse a la intimidad de estas tres jóvenes en su última novela, ‘Todo ese fuego’ (Planeta), una narración (parte recreada, parte fidedigna) que permite al lector asombrarse de la sencillez de la grandeza, en tantos órdenes.



De estas tres mujeres, que cuando uno va leyendo la novela ve que tiene muchas cosas en común, aunque también cada una su propia personalidad,  ¿por cual ha sentido más querencia?

Emily tiene algo especial... Es una mujer extraordinaria; lo que más impresiona de ella, sobre todo, es pensar que fue un genio, porque realmente lo era, y ni siquiera fue consciente de ello. Lo vivió todo con una naturalidad y una tranquilidad absoluta, sin darle ninguna importancia, a pesar de que los escritores tendemos a llenarnos de nuestro propio ego.

Que Emily dejase no de escribir pero sí de publicar, ¿es un acto de rendición, de desquite, de inseguridad..?

Es un acto de independencia. Es decir, era una mujer que había conseguido ser autosuficiente en su propio mundo. Era feliz leyendo poemas mientras pelaba patatas, caminando por los montes, teniendo sus momentos de éxtasis místico. Se había sentido desvirgada por la lectura de los demás. Digo desvirgada porque es una expresión que utiliza el pintor Paul Gauguin en algún momento. Dice que, cuando cuelga sus cuadros en alguna exposición, siente que los espectadores están desvirgando su alma. Sospecho que Emily sentía algo similar. Trata de evitar una excesiva exposición ante los demás y se decanta por vivir hacia dentro. Digamos que era una mujer profundamente secreta.

Leyendo el libro, y aunque siempre se ha dado por sentado que el oficio de escritor es un oficio solitario, da la sensación de que sin esa urdimbre personal entre las tres hermanas no se hubiera dado esa triple faceta literaria.
Es muy probable. Cuando son niñas y adolescentes tejen ese mundo propio de escribir y seguramente ninguno de ellas en solitario hubiera sido capaz de desarrollar ese talento inmenso que desarrollaron. Realmente es un milagro de la historia lo que ocurre en esa casa entre esas cuatro personas (incluyo, aparte de las tres hermanas, al hermano, Branwell, que se autodestruye). Pero esas tres personas alimentándose el talento, un talento desmesurado, es una cosa única, con una energía especial.


jueves, 22 de octubre de 2015

Entrevista a Chantal Maillard


La mente es la siempre hambrienta.




Hay lecturas de las que uno no sale indemne. Lecturas que modifican el ángulo. Que dejan traza. Lecturas después de las cuales uno ya no es (el mismo) para ser (un tanto el otro). ‘La mujer de pie’ (Galaxia Guterberg), por ejemplo, un texto que no es poesía, no es ensayo, no es novela. Es una escucha. Una voz que exige interlocutor y que se convierte, en cierto modo, en diálogo intersubjetivo. Es una reflexión sostenida llena de hilos y de husos, que sugiere, apunta, propone, insinúa. Uno no va solo por entre estas páginas hipnóticas, uno se siente acompañado a cada palabra. Su autora, Chantal Maillard (Bruselas, 1951) vuelve a conseguirlo: e-mocionar, con-mover, per-turbar, des-colocar. Ya lo advierte. Ella escribe “para que el agua envenenada pueda beberse”.


“No poder sentarse. Quedar de pie, lo justo. Herido en la base. Cuerpo sin sujeción”. La mujer de pie, ¿qué perspectiva adquiere sobre la vida?

La mujer de pie es alguien que no puede sentarse. Imagine. ¿Lo siente? No puede. Nadie se duele en cuerpo ajeno. Por eso la mujer de pie ha de ser un ejercicio de imaginación: usted es alguien que no puede sentarse. Detrás del visillo que vemos moverse en cualquier ventana puede haber un cuerpo malherido, mutilado, discapacitado o simplemente envejecido. Usted es ese cuerpo. Imagine.


Cuando uno está en el límite, como quien oye/escucha en la primera parte del libro, ¿ese límite distorsiona lo que se oye o, por el contrario, nos aclara y aporta nitidez?

miércoles, 7 de octubre de 2015

Entrevista a MENCHU GUTIÉRREZ (II).



“Somos también con aquello que nos falta”



Menchu Gutiérrez, poeta




La poesía de Menchu Gutiérrez nos adentra en el terreno exacto de lo impredecible: todo lo que parece queda trastocado por la propuesta de su verso. En su último libro, ‘Lo extraño, la raíz’ (Vaso Roto) quiebra la línea de la secuencia lógica para preguntarse por los bordes y su vigencia, por los límites y su equívoco, por lo que somos, lo que creemos que somos, cuanto no sabemos que somos y, sobre todo, por lo que estamos siendo. Magnífico el poema inaugural, entusiasmado. Leyendo este poemario, sutil, contundente en su incertidumbre, es imposible no acatar el precepto:  “No te resistas al peso de la luz”.



El río, la escalera, el tren, la nebulosa, incluso la montaña porque dicta... los capítulos –acaso constelaciones- que componen el poemario imprimen movimiento. ¿Es posible o necesario pararse en la vida, detener el poema?

Aunque la detención real no exista, y en la vida todo participe de un movimiento constante, el poema actúa como una suerte de cristalización que también forma parte de nosotros. El río se detiene para preguntarse qué es el río, la escalera deja de ascenderse o descenderse para preguntarse por la naturaleza de los peldaños.

¿Cuánto de lo extraño habitaba ya en nosotros?

Desconocemos gran parte de lo que somos, entre otras cosas porque nuestras herramientas de conocimiento son muy pobres. La poesía nos ayuda en esa tarea.

martes, 22 de septiembre de 2015

Entrevista a JULIO LLAMAZARES.



“Las pérdidas se van sumando a la identidad.”



Julio Llamazares, escritor




Las historias de Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) siempre emocionan por lo cotidiano. Parece que no ocurre nada en ellas, pero acontece la vida. En su último libro, ‘Distintas formas de mirar el agua’ (Alfaguara), el autor se vale de distintos personajes para contarnos la condición de exiliado de los vecinos de pueblos sumergidos en pantanos, la pérdida del lugar de residencia –y lo que ello conlleva- y las trenzadas relaciones familiares. Dijo que poeta que cada cual cuenta la guerra desde donde perdió el corazón. Esos mismos emplazamientos anímicos son los que permiten acercarse a una realidad desde distintos prismas. La literatura, en definitiva, que siempre relativiza nuestra propia voz, por más unívoca que tratemos de alzarla.

De las distintas maneras de mirar el agua, ¿cuál es la suya?
Buena pregunta a estas horas de la mañana.... a lo largo de mi vida me han preguntado cuál es mi mirada sobre la historia que cuenta esta novela y nunca he sabido muy bien qué responder... a la gente le llama la atención que hayas nacido en un pueblo que está bajo el agua y siempre respondía con lo primero que se me ocurría, pero nunca he quedado satisfecho del todo, seguramente porque no hay una respuesta concreta, es como si yo te pregunto que cómo te ha influido tal o cual cosa... esta novela, más que respuestas, lo que plantea son preguntas, y surge de la necesidad de contarme a mí mismo y a los lectores qué ha significado para mí este acontecimiento de mi vida.

De ahí que no haya una voz narrativa sino múltiples narradores...
Desconfío de una voz única; seguramente la suma de todas esas voces sería la mía pero tampoco lo tengo claro, tengo muy pocas cosas claras en la vida y menos en literatura...

jueves, 30 de julio de 2015

Entrevista a José Teruel, profesor titular del Departamento de Filología Española de la UAM.


“Para Martín Gaite todo era un cuento 

que tenía que estar bien contado”



La literatura de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925, Madrid, 2000) resulta familiar y fascinante. Acoge y recoge. Y es cordial en dos direcciones: recuerda –etimológicamente vuelve a llevar al corazón- y acuerda –une corazones, el suyo, el del lector-). Espasa-Círculo de Lectores acaba de publicar la cuarta entrega de sus Obras Completas, ‘Ensayos I. Investigación histórica’, que incluye ‘El proceso de Macanaz. Historia de un empapelamiento’, ‘Usos amorosos del dieciocho en España’, ‘El conde de Guadalhorce, su época y su labor’ y ‘Usos amorosos de la posguerra española’. En cada uno de estos títulos, la salamantina tiene la capacidad de invitar al lector en una querencia que aunque tal vez no sea suya, acaba sintiéndola como tal, llevando a sus últimas consecuencias aquel principio que tanto gustaba repetir: “mientras quede vida, hablemos de vida”. La edición, a cargo de José Teruel, profesor titular del Departamento de Filología Española de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. Con él nos acercamos a esta obra.